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Aprender a catar
Jun 23, 2021

¿Hacemos una cata? ¿Por dónde empezamos?

Nos os preocupéis, en este post os vamos a contar algunos secretos para realizar una degustación.

Lo que pretendemos en una cata es describir el vino mediante palabras, expresar las sensaciones que percibimos y referenciarlo en nuestra memoria para recordarlo. Es decir, realizar una fotografía sensorial del vino. Las palabras también nos servirán para comunicar a otras personas como es el vino.

Dos aspectos básicos de una cata son aprendizaje y memoria, saber catar significa utilizar eficazmente los sentidos para interpretar las sensaciones que forman parte del análisis del vino. Para poder desarrollar estos conocimientos, el primer paso es utilizar una metodología de cata. Para conseguirlo hemos de probar muchos vinos y extraer conclusiones, todo con mucha paciencia.

Para poder describir un vino utilizaremos los sentidos: Vista, Olfato y Gusto.

Las sensaciones extraídas del análisis realizado nos ayudaran a determinar si el vino es apto para el consumo, de que variedad es, si es joven o no, qué tipo de crianza tiene, y otros aspectos importantes para referenciar de cara al futuro y seguir aprendiendo día a día.

Antes de realizar la cata, recuerda sobre todo tener cada vino a la temperatura óptima para el consumo y sobre todo copas de vino.

Fase Visual:

Para esta fase necesitaremos un mantel o bases de color blanco, para ser más precisos identificando colores.

En el primer punto de esta fase, debemos observar si el vino es turbio o no. El tipo de color y la intensidad, nos puede indicar si el vino es viejo o joven, y la evolución de éste.

A modo de nociones básicas, si un vino tinto tiene un color con tonos azules y purpura nos indicará que es un vino joven. De lo contrario un vino más crianza tendrá colores con tendencia a rubís, marrones, y un vino más evolucionado tendrá color teja.

Los vinos blancos han de ser vivos, vibrantes con tonos a limón y destellos verdosos, esto nos indicará que es un vino joven. Los colores más oscuros como el dorado nos indicarán crianza o evolución, y los colores ámbar significarán que el vino está muy envejecido.

No obstante, hay vinos que cambian más rápido de color que otros, y no podremos extraer conclusiones definitivas sobre la edad del vino únicamente viendo su color. 

Fase Olfativa:

El sentido más importante para la apreciación del vino es el olfato. En el mundo del vino y de la gastronomía, contrariamente a lo que mucha gente cree, gran parte de lo que percibimos es aroma. El olor es la variable principal del sabor, mucho más que las sensaciones a través de la lengua (gusto).

El primer paso girar la copa para “abrir” las moléculas de aroma, y percibir bien los olores.

En el conjunto de aromas que podremos extraer de la fase olfativa, lo primero es si tiene una condición limpia o no, es decir, si tiene aromas de defecto como puede ser TCA (corcho), acidez volátil alta (estilo vinagre), olores a caramelo, etc.…Si no tiene ninguno de estos aromas de defecto podremos continuar con la evaluación.

En segundo paso, veremos la intensidad de aromas. Si ésta es alta, cuando olemos el vino notamos aromas muy claros y los sabremos identificar concretamente, puesto que el olor es muy intenso. De lo contrario, si lo olemos en varias ocasiones y no somos capaces de poder percibir nada, es que tendremos una baja intensidad aromática.

A continuación detallamos que tipo de aromas podemos encontrar.

Aromas que provienen de la variedad, uva, pueden ser florales a fruta, hortalizas.

Aromas que provienen de la elaboración, como por ejemplo un vino blanco en contacto en lías, que adiciona aromas a levadura, nata, mantequilla.

Por último, encontramos aromas propios de la evolución, del proceso de envejecimiento. De origen oxidativo, que provienen de la crianza en barricas, aromas a café, tofe, caramelo, chocolate… Y de origen reductivo (de la evolución en botella) champiñones, trufa, hongos, a tierra.

Fase Gustativa:

Es algo totalmente subjetivo, de una persona a otra puede variar las percepciones.

La lengua nos determinará que sabores somos capaces de distinguir, básicamente son:

Dulzor (cantidad de azúcar que contiene el vino)

Salados (Sequedad en la lengua)

Acidez (hace salivar y que los vinos tengan un gusto vibrante y refrescante)

Amargor (mediante el tanino, vinos blancos no tienen habitualmente, es amargo y astringente).

Esto unido a las características del aroma (olfato), texturas y el cuerpo nos creará un sabor.

Aspectos para evaluar en la fase gustativa:

El gusto dulce son las primeras sensaciones, si es agradable, dulce, secante.

Por lo tanto, lo notaremos en la punta de la lengua.

Paso en boca del vino o evolución es el segundo aspecto evaluativo, aparece la acidez, y la notaremos en los laterales de la lengua. Por ejemplo, si salivamos mucho por los costados nos indicará que tiene una acidez marcada.  Posteriormente el tanino (Principalmente vinos tintos) lo identificaremos en la parte interior central de la lengua (sensación de amargor y sequedad) seguidamente identificaremos el contenido alcohólico del vino.

La retronasal, el vino se calienta en la boca a 38 ºC y los vapores son transportados a la parte final de la misma, donde el sentido del olfato nos hará detectar aromas.

El cuerpo lo notaremos como una sensación de peso o viscosidad, y es una combinación de efecto de alcohol, taninos, azucares y aromas.

Luego tendremos el final, el tiempo en el que los sabores deseables perduran una vez se ha tragado el vino.

Con toda esta información ya podremos determinar una opinión, y por lo tanto extraer unas conclusiones mediante un contexto determinado. Es decir, categoría de precio, variedades utilizadas, zona vinícola y si es buen ejemplo de producto.

Ya sabemos realizar una cata, pero para progresar y empezar a aprender más os dejamos algunos consejos super interesantes para poder compartir con amigos o familiares:

  • Recurrir a alguien que entienda de vinos para que te oriente en las primeras catas.
  • Catar a ciegas, así rompemos estereotipos.
  • Conocer cómo se elaboran distintos tipos de vinos: Blancos, Espumosos, Tintos, Rosados, Jerez….
  • Comprar vinos de la misma variedad, región, estilo, para saber cómo son los perfiles.
  • Buscar aromas a frutas, para posteriormente mirar si hay evolución.

Puedes animarte a realizar tu cata con los productos de Ferrer Wines,

¿a qué esperas?

Si tienes alguna duda o cuestión, puedes ponerte en contacto con nosotros enviándonos un mail a marketing@ferrerwines.com